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ESTIMULA LA IMITACIÓN EN TU HIJO EN FUNCIÓN DE SU EDAD

La imitación es un proceso de aprendizaje que realizará tu bebé de forma innata. En función de su edad, incidirá sobre diferentes estímulos, cada vez más complejos y de forma más consciente.

Una de las primeras interacciones con el entorno que tendrá tu hijo será a través de la imitación. Ésta, varia en función del crecimiento y la inteligencia de cada niño. En función de su edad, será conveniente fomentar diferentes estímulos con los que vaya adquiriendo consciencia de las consecuencias de cada acto que realiza.

imitaciones-del-bebe_referenceRECIÉN NACIDOS

Los recién nacidos de todo el mundo realizan exactamente el mismo balbuceo, pero ya hacia el quinto mes cada uno imita los ritmos y las características propias del idioma que escucha. Repite a tu bebé sus balbuceos y le estimularás muchísimo para seguir avanzando. ¿Cómo puedo hacerlo?:

  • Repitiendo sílabas: ¿Sabías que hacia los siete meses el bebé distingue el sonido de las vocales del de las consonantes y que repite sonidos concretos que oye? Por eso es bueno que le hables mucho, nombrando lo que encontráis a vuestro alrededor, y que acompañes los gestos de palabras (dile “a dormir” mientras juntas las dos manos a tu cara).También descubrirás que le encanta repetir el sonido de una sílaba determinada, hasta que se cansa y la cambia por otra. Repítele sílabas sueltas sencillas, mirándole a la cara y vocalizando: “pa” o “ma”.
  • Etapa ecolalia: De los nueve meses al año, el bebé repite todo como un eco. Hacia el año y medio se lanzará a decir sus primeras palabras y de aquí hasta los tres años se dedicará a enriquecer su vocabulario, algo en lo que tú tienes mucho que ver (léele cuentos, háblale de lo que veis cuando vais de viaje…).
  • Ya hace frases largas: Hacia los cuatro años es capaz de decir frases de 8 ó 10 palabras. Para ayudarle en este desarrollo, emplea frases sencillas y utiliza correctamente la gramática cuando te dirijas a él (tranquila, te saldrá instintivamente). No repitas sus malas pronunciaciones (“¿queres aba?” en vez de “¿quieres agua?”) y corrígele con cariño (si él dice “mamá casa”, contéstale “mamá está en casa”).

Y, siempre, muéstrale tus emociones mediante el lenguaje. Así, poco a poco aprenderá a controlar sus sentimientos y a expresarlos con palabras, lo que le será de gran ayuda a lo largo de su vida.

HASTA LOS 6 MESES

En esta etapa, el niño descubre su cuerpo a través de gestos, jugando, y emite cierta variedad de sonidos. Si los imitas, lograrás captar su atención y te responderá.

  • Cómo estimularle: Establece contacto ocular con él y sonríele, háblale bajito, sácale la lengua, abre mucho la boca, guíñale un ojo o mueve la cabeza hacia los lados. Céntrate n uno de estos gestos y repítelo. De repente, él también lo hará. Ofrécele juguetes para que los mire y manipule. Luego juega tú con ellos y vuelve a darle los que más le gusten. Imita sus gorgeos, para incitarle a repetirlos. Así irá aprendiendo que comunicarse es cosa de dos y que cuando uno “habla”, el otro calla y escucha.

DE 6 A 12 MESES

Ha avanzado muchísimo. En esta época permanece sentado, gatea y comienza a dar sus primeros pasos. Además, señala los objetos que más le atraen.

  • Cómo estimularle: Introduce juegos que fomenten el conocimiento espacial: gatea y deja que él lo haga; saca objetos de un recipiente y dáselos para que los meta en otro; mete pelotas en una caja y dale otra a él para que haga lo mismo… Puedes pasearle por la casa señalándole cosas y diciéndole cómo se llaman y jugar con él a “5 lobitos”, para que imite tus gestos y su destreza manual aumente, y a “cucu tras”, que le ayudará a descubrir que, aunque no te vea, sigues existiendo.

DE 12 A 24 MESES

Entiende normas básicas y prohibiciones, pero le gusta llevar la contraria para afianzar su personalidad y le cuesta compartir. Su sistema nervioso ha madurado mucho.

  • Cómo estimularle: Enséñale a dar y recibir. Pon frente a él dos objetos similares y dile: “Uno para mí y otro para ti”. Jugad a los cinco deditos: señala cada uno de sus dedos y dile “éste encontró un huevo, éste lo cogió…” Mónica S. Florido recomienda marcarle límites: “Mírale a los ojos y dile que no debe hacer tal cosa, con autoridad y repitiéndolo. Así, cuando se acerque a un enchufe, mirarle y decirle `NO´ es mejor que castigarle. Intentará volver a acercarse. Entonces repite NO”.

A PARTIR DE 2 AÑOS

Un cóctel de sentimientos bulle en él: miedos, dependencia… El control del lenguaje le permite “imponer” su voluntad. Lo mejor, predicar con el ejemplo y alabar sus conductas buenas.

  • Cómo estimularle: Con el juego simbólico: juega con él a “papás y mamás” intercambiando los roles. Ver cómo te comportas siendo un bebé le encantará y le ayudará a desarrollar la empatía, tan relacionada con la imitación. Le divertirá que montes en su auto (imaginario) o que compres en su “tienda”. El juego simbólico es un gran avance: el niño pasa de jugar aisladamente con un objeto unos segundos a realizar una secuencia de acciones y estar atento a ellas más tiempo.

La imitación es uno de los recursos más importantes de los que gozan los niños, pues van haciéndose partícipe de distintas situaciones y las integran a su conocimiento. Cuando los niños adquieren la habilidad de imitar el cambio reflejado en ellos es muy grande. La adquisición del lenguaje, así como su perfeccionamiento, van a depender en gran medida de la capacidad de imitación del niño. Al imitar los roles de los demás, se vuelven también más sociables y empiezan a mostrar nuevas habilidades. Por eso podemos concluir que la imitación es la base del aprendizaje.

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