Diversidad, inclusión y convivencia: valores a transmitir a los niños para que entiendan qué son los Trastornos del Espectro Autista.

Diversidad, inclusión y convivencia: valores a transmitir a los niños para que entiendan qué son los Trastornos del Espectro Autista.

Es primordial sensibilizar a la sociedad sobre los Trastornos del Espectro Autista (TEA), para que conozcan la realidad de este trastorno y erradicar los falsos mitos que los rodean. Para hacer esta labor de conciencia debemos empezar por los más pequeños; debemos explicar a los niños qué es el Autismo, de una manera comprensible, adaptándonos a su edad, para que si algunos de sus compañeros tiene TEA, le puedan ayudar y conocer las diferencias.

Tenemos que explicar a los niños como comunicarse con él para que así lo intenten ayudar y lo integren en el grupo. Debemos intentar que los niños lo incluyan en su círculo de iguales y entiendan las diferencias. Si logramos que los niños entiendan la diversidad como algo enriquecedor, educaremos en respeto y valores. Si conseguimos transmitirle a estos niños que la diferencia es algo bueno, nos daremos cuenta que sus valores crecerán, aprenderán lo que es el respeto, y pondremos fin a muchas situaciones de acoso escolar que los niños con Trastorno del Espectro Autista sufren en el colegio.  Transmitir valores es educar, y debemos poner todo nuestro empeño en que vean que la diferencia entre personas es normal, que todos somos diferentes.

La educación inclusiva implica que todos los niños aprendan juntos. Se trata de una escuela que no discrimine a ningún niño, ya que todos tienen derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación. La educación inclusiva adapta la enseñanza a las necesidades de cada niño. Es una educación personalizada, en la que todos los niños dentro de un aula tienen el apoyo que necesitan.

Existen diversas maneras de ayudar a que los niños entiendan la diversidad. En internet podemos encontrar varios vídeos que muestra la diversidad como algo positivo y que hacen reflexionar sobre estos aspectos. A continuación le dejaremos una sugerencia de algunos de estos vídeos y actividades:

Ex-E.T: corto de animación que nos muestra un mundo correcto y ordenado donde todos son iguales hasta que un niño se sale de la norma y de ese mundo de perfección. Con él podemos transmitir que lo diferente no es malo, y pueden hacerle reflexionar sobre las características que nos diferencian a unos de otros.

Academia de Especialistas: corto producido con la Fundación Orange donde podemos enseñar a los niños que hay personas con capacidades especiales como los Superhéroes, y que estas personas están cerca de nosotros y las tenemos que valorar.

Hugo, un amigo con Asperger: elaborado por el equipo INASMED nos muestra un niño con Asperger y explica sus experiencias en la escuela y sus peculiaridades.

Arthur: George y la pieza de puzzle perdida: Explica las peculiaridades de un niño con Síndrome Asperger.

Podemos proponer juegos relacionados con la comunicación, donde la comunicación no sea efectiva y se pongan en el lugar de un niño con autismo.

Para finalizar os dejamos un cuento de la web Cuentos para Dormir http://cuentosparadormir.com, del autor Pedro Pablo Sacristán, se titula Atrapados y nos enseña valores como la integración, la comprensión y cómo evitar discriminaciones, enseñándole a los niños que tienen que aprender a aceptar a los que tienen alguna dificultad y ponernos en su lugar:

Valdo se sentía atrapado. Él se veía como un niño normal, con un montón de ganas de aprender cosas, jugar y divertirse. Pero nada le salía como quería: a su alrededor todos parecían no entender lo que decía, por muy alto que gritase o por muchos gestos o aspavientos que intentase. Y para colmo, ni siquiera su propio cuerpo le obedecía: a veces trataba de hablar y sólo producía ruidos, o quería coger algo y sus manos lo tiraban al suelo, o incluso al abrazar a su madre terminaba dándole un empujón. A veces, incluso, ni siquiera podía pensar con claridad. Aquello le hacía sentir mucha rabia e impotencia, y muchos en su entorno, pensando que era un chico peligroso y agresivo, le dejaban de lado o le miraban con indiferencia. Y cuando esto pasaba, y Valdo se sentía triste, pensaba para sí mismo: “habría que verles a ellos en mi lugar…”.

Pero un día, Valdo conoció a Alicia, una persona especial y maravillosa. Parecía ser la única que entendía su sufrimiento, y con muchísima paciencia dedicó horas y horas a ensañar a Valdo a manejar sus descontroladas manos, a fabricar sus propias palabras, e incluso a domar sus salvajes pensamientos. Y cuando, tras mucho tiempo y cariño, Valdo estuvo preparado, Alicia le hizo ver el gran misterio.

Sólo necesitó un par de fotografías, de sobra conocidas por el propio Valdo; pero entonces, mucho mejor preparado para entender, se dio cuenta: Valdo y Alicia eran un niño y una joven como todos los demás, atrapados por las deficiencias de sus cuerpos imperfectos.

Y ahora, gracias a ella, las puertas de la cárcel se estaban abriendo.