CONVERSANDO SOBRE VACUNAS Y TRASTORNOS DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

CONVERSANDO SOBRE VACUNAS Y TRASTORNOS DEL ESPECTRO DEL AUTISMO

PRIMERA PARTE

Los casos recientes de Sarampión y Difteria en países desarrollados han llamado la atención nuevamente a un debate que parece nunca terminar: el de las vacunas. Los grupos anti-vacunas han logrado expandir su información y reclutar un buen número de padres que se niegan a vacunar a sus hijos con argumentos poco sólidos y reclamando su derecho a decidir, sin embargo no toman conciencia que su derecho a decidir por “no vacunar” pone en riesgo a la población que sí ha decidido aceptar esta medida tan exitosa de salud pública como es la vacunación.

Cuando parece que se ha explicado a cabalidad y las cosas han quedado lo suficientemente claras, apenas es el momento en que nos damos cuenta que hay que volver a explicar todo como que si nunca lo hubiésemos hecho. Esto sucede con el tema de las vacunas: las discusiones vuelven una y otra vez, se necesita dar las mismas explicaciones y al final unos comprenden y otros no quieren comprender.

Las vacunas han supuesto un salto tremendo en la salud de la humanidad, son una medida de salud preventiva sencilla y barata que han permitido la erradicación de enfermedades como la Viruela y que van en camino de erradicar otras como la Poliomielitis. Sin embargo, como toda medida innovadora, están sujetas a la resistencia de muchas personas y tienen que llevar el ataque de sus detractores, ataque que no suele resistir el tiempo y tampoco el escrutinio científico.

Las vacunas tienen su largo historial, son producto de la observación y evolución del conocimiento científico. Este término fue utilizado por primera vez por Edward Jenner cuya vida está vinculada al inicio de la vacunación.

Un poco de historia.

Edward Jenner estudiaba sobre la viruela vacuna, una enfermedad de la ubre de las vacas y relacionadas con la viruela humana. Esta enfermedad se denominaba en latín “variola vaccina”, el término “vaccina” fue el que dio origen a la palabra “vacuna”.   Jenner desarrolló su primera vacuna en 1796 y publicó en 1798 un estudio en el cual evidenciaba que la inoculación de material que extraía de las lesiones de la viruela en humanos producía inmunización contra esta enfermedad. Esto fue un gran avance en la medicina si tomamos en cuenta que hablamos del siglo XVIII, es decir que el tema de las vacunas viene ocupando a los científicos de la salud desde hace más de dos siglos, tiempo en el que se ha ido acumulando conocimiento y experiencia que al final beneficia a los seres humanos y otras especies animales.   Casi un siglo después de la publicación de Jenner, Louis Pasteur, químico, logra inmunizar ovejas contra el ántrax y poco después desarrolló la primera vacuna contra la rabia cuya introducción en humanos fue apresurada por el caso del niño Joseph Meister (12 años) que fue mordido por un perro con rabia, el destino del niño era irremediablemente la muerte (como sigue siendo en los humanos que desarrollan la enfermedad). Pasteur no era médico, de manera que no podía administrar una substancia “medicamento” a un paciente sin que esto tuviese implicaciones legales, pero hechas las consultas respectivas se administró la vacuna al niño que no llegó a desarrollar la enfermedad, quedó demostrado entonces el efecto beneficioso de esta vacuna en humanos.

Desde las épocas de Jenner y Pasteur no han faltado los detractores de las vacunas. Esgrimen diversidad de argumentos teniendo como el más fuerte argumento en contra los cientos de millones de vidas de seres humanos que se han salvado gracias a las vacunas.

A partir de estos momentos históricos y trascendentales la investigación en vacunas ha seguido avanzando en la medida que otras ciencias avanzan: inmunología, genética, microbiología, parasitología, estadística, epidemiología y salud pública.

¿Cómo funciona una vacuna?

Las vacunas son productos biológicos que se preparan o producen en complejos procesos.  Es importante conocer algunas definiciones:

  • Antígeno: es una substancia capaz de estimular al sistema inmune para producir anticuerpos.
  • Anticuerpo: son proteínas producidas por un tipo de células denominadas linfocitos B y cuya función es responder ante la presencia de un antígeno; los anticuerpos son específicos para cada antígeno de manera que se conserva memoria para su producción.
  • Sistema Inmune: está formado por estructuras, órganos y substancias cuya función es defender al organismo de agentes nocivos externos al mismo (virus, bacterias, hongos, protozoos, etc.).

En la fabricación de las vacunas el primer paso es poder disponer un antígeno con el que se pretende generar la respuesta inmune en el receptor de la vacuna.   Este antígeno puede ser el patógeno mismo (el agente causal de la enfermedad) que se inactiva o también puede ser una subunidad o parte de este patógeno. Estos agentes patógenos se hacen crecer a partir de muestras trabajadas y controladas en laboratorios especializados.

Posteriormente todos los medios en los que se hizo crecer el patógeno son separados para dejar al patógeno o la parte del patógeno seleccionada lo más libre de “contaminantes”, esto quiere decir que el antígeno es purificado a través de diferentes procesos.

Una vez purificado el antígeno (así me referiré al patógeno o a la parte del mismo que fue seleccionada) se puede mezclar con adyuvantes (capaces de potenciar la respuesta inmune) o conservadores que mantienen su estabilidad y evitan su contaminación. En este momento se dispone de la vacuna que puede ser preparada en viales monodosis (una sola dosis) o multidosis (varias dosis en un mismo vial o recipiente).

La vacuna es almacenada y transportada en condiciones especiales de seguridad dentro de las cuales las más importantes son: su identificación, la temperatura y evitar la contaminación. Está lista para ser administrada a la población objetivo.

vacunas.jpg.pagespeed.ce.uCEqizVAuU (1)

¿Qué vacunas disponemos en la actualidad?

Se dispone de muchas vacunas para diversidad de enfermedades pero no todas son de aplicación generalizada. Los países diseñan, en acuerdo con organismos internacionales como OMS (Organización Mundial de la Salud), sus esquemas locales de vacunación. En general estos esquemas incluyen:

  • Vacuna contra la Poliomielitis
  • Vacuna contra la Difteria, Tétanos y Tosferina (Persusis), también se le llama DPT o Triple Bacteriana
  • Vacuna contra la Rubeola, Paperas y Sarampión, también llamada MMR (siglas en inglés), SPR o Triple Viral.
  • Vacuna contra la Hepatitis B
  • Vacuna contra el Neumococo
  • Vacuna contra el Haemophilus influenzae
  • Vacuna contra la Varicela
  • Vacuna contra el Rotavirus

Los distintos esquemas de vacunación suelen iniciarse entre las seis semanas y los dos meses de vida y se procura administrar las primeras vacunas entre los 2 y los 6 meses (cada dos meses, idealmente). Entre los 12 y 15 meses se administra la vacuna MMR. Se administran refuerzos hacia el final de la pre-primaria e inicios de la primaria (generalmente a los 6 años) y nuevamente al final de la primera (hacia los 12 años). Otras vacunas tienen sus propios esquemas.

Artículo escrito por:

Dr. Carlos E. Orellana Ayala – Neuropediatra